Rosquillas de anís sin huevo

Las rosquillas de anís son un delicioso postre tradicional típico de la Semana Santa, pero que también se pueden preparar en cualquier otro momento del año. Tal y como ocurre con la mayoría de recetas, cada abuela elabora su propia versión, y en función de cada cocina pueden variar algunos ingredientes. En este sentido, aunque las receta de rosquillas caseras tradicional contienen huevo, también es posible preparar variantes 100% veganas, sin utilizar ningún ingrediente de origen animal, lo que puede hacer las delicias de los veggies más golosos.

Por lo general, la primera vez que hacemos rosquillas agregamos demasiada harina a la masa, por lo que suelen quedar bastante duras. Por lo tanto, es aconsejable dejar la masa en un punto algo “pegajoso” para que nos salgan genial con una textura perfecta.

Otro truco para conseguir unas auténticas rosquillas de anís deliciosas lo tenemos que tener en cuenta a la hora de freírlas. En este sentido, es importante calentar el aceite a fuego medio-bajo, puesto que si ponemos el fuego muy caliente se nos harán por fuera pero quedarán crudas por dentro.  Opcionalmente, también podemos calentar la ralladura de una naranja en el aceite antes de freír las rosquillas, para darles mejor sabor y conseguir que se conserven húmedas durante un par de días más.

Para elaborar las rosquillas de anís 100% veganas necesitamos los siguientes ingredientes:

  • 500 gramos de harina de trigo
  • 250 ml de agua tibia
  • 75 ml de aceite de oliva suave
  • 1 sobre de levadura
  • Pizca de sal
  • 150 gramos de azúcar blanco o steiva
  • ½ cucharadita de canela
  • 80 ml de anís dulce

Cómo preparar rosquillas de anís sin huevo:

Empezamos tamizando los 500 gramos de harina en un bol. A continuación, incorporamos el sobre entero de levadura de repostería o polvos de hornear, media cucharadita de canela y la pizca de sal. Mezclamos bien los ingredientes secos y le damos forma de un volcán, es decir, como si fuera una montaña con un agujero en el centro. 

En este punto, agregamos los ingredientes líquidos en el medio, siguiendo el siguiente orden: el vaso de agua templada,  el anís dulce, el aceite de oliva suave y el azúcar blanco o la steiva.

Mezclamos nuevamente todos los ingredientes con la ayuda de una pala de cocina, hasta conseguir una masa homogénea. Seguidamente, sacamos la masa del bol y la llevamos a una mesa limpia, previamente enharinada con un poco más de harina de trigo.

Amasamos de la misma forma que si estuviéramos preparando pan casero, y si fuera necesario vamos incorporando un poco más de harina. En el momento en el que la masa deje de pegarse a los dedos, volvemos a depositarla dentro del bol y la dejamos reposar durante un cuarto de hora, cubriéndola con un paño de cocina.

Transcurrido este tiempo, en una sartén ponemos a calentar a fuego medio-suave abundante aceite de oliva. Mientras coge temperatura, con las manos un poco enharinadas vamos cogiendo pequeñas porciones de masa y les vamos dando forma de rosquillas.  

Freímos las rosquillas por ambas caras hasta que logren su característico color dorado. Las dejamos escurrir bien y cuando estén templadas las podemos rebozar en azúcar blanco. Opcionalmente, también se pueden bañar en chocolate. Es importante dejarlas enfriar antes de comerlas.

Este es el resultado final: ¡Buen provecho!

Rosquillas de anís sin huevo
Rosquillas de anís sin huevo

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